"El circo"
De seguro se preguntan cuál será la introducción de hoy.
Acertaron, sí tengo una.
No se si el día de hoy tendrá algo relevante para ser narrado, pero estoy haciendo de esto un hábito, así que tengo que escribirlo lo quieran o no.
Hoy no hubo alarma, lo cual significa que a mis sábanas no le salieron suaves tentáculos como de pulpo que no me dejaban levantarme. No, hoy es domingo por lo tanto me puedo levantar un poquito más tarde. Y el levantarme no es una tortura porque tengo tiempo para quedarme un rato despierta despidiéndome lentamente de mi cómodo lecho.
Al levantarme me hermana me recuerda que no hemos ensayado y que debemos hacerlo ya, noticia que al principio no es de mi agrado, como la mayoría de las que ella me da.
Pero decido hacerlo más por compromiso que amor a la adoración (sí lo sé, está mal, pero qué puedo hacer si esa es la verdad) ensayamos como pudimos ya que Pamela no pudo venir y Pablito estaba trabajando como delegado de la Junta. Así que sólo éramos mi hermana y yo, y no hacemos un dúo ni dinámico, ni armonioso, dicho sea de paso.
Pero Dios es bueno y tiene misericordia de su pueblo. Débora la nueva integrante del ministerio cantó conmigo durante el culto, a pesar de no haber ensayado lo hizo muy bien y fue de mucha ayuda para mí.
El culto fue algo que podemos llamar rutinario, nada extraordinario. Aunque al escuchar el mensaje algo me decía que quizá Dios podía hablarme, no pasó nada. La razón de esto, sin embargo, se hallaba en lo profundo de mi seco corazón que se había conformado con saber que el circo estaba en la ciudad pero que no se decidía a tomar la boleta que hace 2000 años fue comprada y que yo puede adquirir hace mas de 14 años, salir corriendo y entrar a aquella brillante carpa donde se haya todo lo que mi alma necesita. Sí así de tonta soy a veces.
Pero no todo es tragedia, decido ponerme a dibujar, motivada primeramente por un amigo. Pongo algo de música para no aburrirme, me gusta dibujar y pintar pero a veces me aburre hasta el tuétano, simplemente me cansa.
Y ahí pasó. Como diminutas y tímidas gotas de lluvia que caen sobre el sediento suelo así caían las notas en mi corazón cuarteado y reseco, humedeciéndolo, empapándolo al punto de hacerlo rebosar, desbordarse por mis ojos, y mojando mis mejillas con lágrimas de gozo y arrepentimiento. Dios me tocó a través de la adoración esta tarde y se lo agradezco profundamente. Todo entonces tenía el brillo de la carpa. Mis labios simplemente no podían permanecer cerrados ¡Tenía que albarle! disfruté hasta el preparar la cena para mi familia (algo que sí es extraordinario). Entré al circo!
Espero ansiosa el amanecer. Creo que mañana tampoco necesitaré alarma ni habrán tentáculos a mi alrededor porque en Su presencia hay plenitud de gozo! y estar con El es mejor que estar soñando...
*Uso el la analogía del circo basada en una anécdota que alguien me contó...los que la han oído entienden a qué me refiero. Quise aclarar porque la comparación no es de mi autoría.. aunque lo es todo lo demás, utilicé el término porque Dios me habló mucho a través de esa anécdota*
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